A veces el miedo a perder a las personas que queremos, hace que sin darnos cuenta nos alejemos de ellos por el deseo de no sufrir. Conforme van pasando los años es inevitable que cada vez más personas pasen al otro plano, y es difícil cada momento que se vive una pérdida.
Hace unos años experimente la primer muerte de un primo, después se fue otro más, el ver que se va alguien tan cercano aunque si era más grande que yo pero estaba en ese nivel de primos, es sentir la fragilidad de pensar que algún día nos iremos, que tal vez ese día se acerca un poco más.
Las circunstancias o no sé si fui yo quien guardó distancia, a veces me cuesta darme cuenta que me alejo de las personas, nada personal pero tiendo a aislarme por mis emociones, mis pensamientos, en sí mi forma de ser es así, bueno la ultima vez lo vi fue en diciembre, en enero cumplió años y no pude irlo a ver, pasaron días con esa rutina diaria, hasta un 8 de mayo con una llamada a las 3:00 am avisando que acababa de fallecer.
Sabía que su estado de salud no era óptimo, pero no imaginaba que podría partir tan pronto, es difícil escribir aunque han pasado dos años de esto, pero en mi vida personal pase por retos de estabilidad emocional y psicológica, me parece que estaba evitando escribir que lamentaba no estar cerca. Él era tan genial, gracioso, cariñoso, me dolió perderlo, cuando mi papá murió me sentía protegida por mi primo, esa figura masculina que sin él saberlo me daba seguridad.
Hoy lamento que nunca le dije que lo quería mucho, que admiraba la forma con que veía la vida, que admiraba su arrojo para tomar riesgos, que era una persona cálida y cariñosa, en mis cumpleaños lo extraño mucho, extraño que me diga vamos por unos elotes.
Lobito hoy que estás del otro lado del velo, no sé si me oigas pero te extraño, tenía una admiración grande por ti, lamento no haber estado cerca, disculpa si pude haber hecho más y no lo hice.
Comentarios